APRENDIZ
por González, José R.



Primer Grado de la Masonería Simbólica.

Desde el primer momento el neófito que realmente pudo ver la luz se muestra ávido de conocimiento y verdad. Sin embargo, al no saber a dónde dirigirse, requiere del apoyo paciente e indulgente así como de la experiencias del Segundo Vigilante, quien lo deberá orientar para facilitarle el trabajo.
Gracias a sus consejos, el Ap:. estará en condiciones de comenzar a desbastar su piedra.

El Seg:. Vig:. se encargará de arrancar el proceso de evolución que debe llevar a sus Aprendices al inicio de la espiral ascendente, recordándoles el compromiso solemne que han contraído, del que derivan deberes rigurosos que deben ser asumidos personalmente frente a ellos mismos , a los HH:., a la Log:., a la Obed:. a la Ord:. e incluso a la Humanidad entera.

Antes de iniciar su labor, el Ap:. deberá reflexionar sobre su vida hasta el momento de su iniciación, para ubicarse tal como es y vislumbrar su proyecto a futuro Aprendiendo a separar lo profano de lo sagrado, el buen aprendiz escuchará la voz de sus maestros más diestros en la técnica y observará la manera cómo se usan las herramientas que le corresponden, a fin de encontrar la mejor manera de usarlas y sacarles el mayor provecho.

Solo así podrá conseguir destreza en el manejo del Martillo, el Cincel y la Regla de 24 pulgadas e iniciar el tallado de su propia piedra.

No hay peor contrincante a vencer que uno mismo. Si se encuentran arraigados en nosotros la vanidad, el orgullo, la ambición, la hipocresía, la ignorancia, la lucha entre lo profano y lo sagrado, del arcángel Miguel con el Dragón, su otro Yo, será cruenta y difícil.

A fin de ayudarlo en su empresa, el silencio reina en la Col:. del N:., para enseñarle a controlar sus impulsos e instintos naturales, para desarrollar en él el germen del dominio de sus aptitudes físicas, intelectuales y morales, aprendiendo con ello a ver y observar; a oír y escuchar, discernir y comprender, poner en fin todos sus sentidos en la realización del trabajo encomendado.

El Aprendiz comenzará a recorrer la espiral ascendente bajo la influencia de la Plomada: Conocerá la manera de descender con rectitud a las profundidades de su interior, reconocerse en un examen lúcido con todos sus errores y limitaciones, pero al mismo tiempo con toda sinceridad, sus potencialidades, despertando en el fondo de sí para elevarse luego sin distracciones y con la misma verticalidad, hacia su ideal superior.

La plomada le indicará que así como es bajo es arriba; que los trabajos se abren al medio día y se cierran a la media noche; que la altura de la logia es del Cenit al Nadir.

Deberá practicar la autenticidad, tender a su originalidad, que no es otra cosa que recrear el origen mismo y volverlo actualidad presente y esperanza futura. En este sentido el Ap:. semeja al cristal, puro, noble y fino, que goza de claridad y transparencia pero al mismo tiempo de una rectitud frágil, poco estable, vulnerable, debiendo buscar y encontrar la manera de superar estas
debilidades.

Su búsqueda implica el análisis de las formas, de las materias, de los nombres y las cifras bajo la ley que de manera innata obedecemos en nuestra niñez y luego al crecer olvidamos: la ley de la interrogación y del cuestionamiento; la ley del "¿por qué?".

Pero el Trabajo del Ap: no se limita a la Logia.

El ser humano integral no puede disociarse del medio en el que vive. Los misterios encuentran su desembocadura en lo cotidiano, en lo mineral, en lo vegetal, en lo animal y en lo humano. Aprehendiendo su realidad, el Ap:. encontrará la única manera de abrir la puerta que permite la comprensión del lenguaje simbólico y trabajar en la Gran Obra, que conduce a la plena Iniciación, a la verdadera re unión (religare) con el principio universal.

Dar todo de sí sin mirar a quien, sin desear nada a cambio; desanudar todos los lazos.

Visitar el Interior de la Tierra Rectificando para   Encontrar su Piedra Oculta: esa es la verdadera misión del Aprendiz, la única forma de hacer que caiga la venda de nuestros ojos y recibir en recompensa la primera luz, esa luz que habita en nuestro interior y que es la misma que se encuentra al Cenit de la Bóveda Celeste.

 


 

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