Declaración del Gran Oriente de la Francmasonería Mixta Universal (GOFMU)

ANTE LA SITUACIÓN ACTUAL DE LA REPUBLICA

La Francmasonería, por historia y vocación, aspira a ser consciencia esclarecida de la República.

Ella no es poder de ninguna índole, ni político, ni económico, ni religioso; y no representa ningún interés de círculo, de cualquier naturaleza que sea. Su vocación es moral y su accionar es esencialmente cultural y de servicio.

Su historia moderna, desde el 1700 a la fecha, ha estado especialmente dedicada al triunfo de las ideas de progreso, material, social, cultural y moral de la Humanidad. Sus miembros - hombres y mujeres, ciudadanos comprometidos con la sociedad en donde viven - han impulsado con vigor en toda circunstancia, las ideas de Libertad, Igualdad y Fraternidad, que son sus únicas divisas.

En materia política, sostiene desde siempre las ideas democráticas, y se siente orgullosa de que sus miembros hayan estado entre los que impulsaron y dieron origen a las modernas formas republicanas de gobierno. En particular, rendimos homenaje a nuestros Hermanos los Libertadores de nuestra América y muchos otros ciudadanos, que en los últimos dos siglos han trabajado denodadamente por la Independencia y la construcción democrática de nuestras Repúblicas Americanas. Muchos Francmasones - de igual manera - han jugado un importante rol en la consolidación del Uruguay moderno.

Los Masones que en el mundo han sido mártires por sus idea, son un patrimonio sagrado que llevamos con nosotros, y nos recuerda el sacrificio, dedicación y humildad que hay que sobrellevar en pos del bien para la sociedad y la humanidad.

Este pasado que reverenciamos, significa para los hombres y mujeres del Gran Oriente de la Francmasonería Mixta Universal un estímulo y un compromiso activo con el presente y especialmente con el futuro. La Francmasonería es una fraternidad de hombres y mujeres libres que tienen una perspectiva resueltamente optimista del porvenir, el cual, en su visión, se debe construir todos los días, con voluntad y tesón, a pesar de los obstáculos que siempre aparecerán en el camino.

Por todo ello los Francmasones - en estos momentos difíciles que vive nuestra región y en particular nuestra Patria - sin tomar partido ni pretendiendo ser detentores de una verdad omnipotente, sienten la necesidad de expresar públicamente sus sentimientos, anhelos y esperanzas.

 

1)       Los Francmasones anhelamos que los valores republicanos impregnen el accionar de nuestros Hombres y Mujeres públicos sin distinción de ninguna categoría, en especial, que la humildad en la tarea de gobierno sea un espejo en que pueda reflejarse toda nuestra sociedad, todos y cada uno de los uruguayos y uruguayas.

2)     Los Francmasones anhelamos que la magnifica solidaridad que nuestra sociedad despliega - muchas veces espontáneamente - a favor de sus miembros más desfavorecidos, sea una virtud republicana ejemplar que involucre activamente a todas las instituciones públicas, nacionales, municipales y empresariales. Ellas deben ser el puntal de la solidaridad social, coordinando y apoyando un gran esfuerzo para levantar y darle oportunidades a los más débiles, y evitar el flujo continuo de sectores sociales hacia situaciones de marginalidad sin esperanza. Pero siente también que quienes tienen más, deberían hacer un esfuerzo mayor, vencer la indiferencia egoísta, y sentirse partícipes activos de una solidaridad que nos enaltezca como comunidad. En particular, siente que en situaciones de agudas dificultades, como las actuales, las ganancias desbordadas sobre todo en productos básicos como alimentos y medicamentos, constituyen una inmoralidad y una afrenta humillante para los más humildes. Una sociedad será tanto más digna, como dignidad tenga el más humilde de sus miembros. Y esto nos compete a todos, entidades públicas y privadas, y a todas las personas como individualidades, en particular a aquellos que más tienen. Si se realiza un gran esfuerzo cívico colectivo, es seguro que entre todos lograremos revertir una situación que nos avergüenza como comunidad. No podemos permitir que se instale el indiferentismo; que la miseria y la marginalidad sean sólo instrumentos de apetencias demagogicas.

3)    Los Francmasones anhelamos que toda reforma de las instituciones del Estado, vayan en el sentido de su mejoramiento y modernidad, pero que su eficiencia se mida siempre con relación a quién deben servir las instituciones públicas, que son los ciudadanos, sin distingo de condición, categoría o rol específico que cumpla. En particular, anhelamos de los dirigentes políticos iniciativas que no vayan en contra del rol social del Estado. Para los Francmasones, el Estado debe continuar siendo el “escudo de los débiles” y verían con agrado que toda reforma del Estado no sólo no deteriore ese cometido sino que lo redimensione positivamente.

4)    Los Francmasones anhelamos que se defienda más consecuentemente la educación gratuita, obligatoria y laica, como gran gestora de la igualdad de oportunidades; y que los fundamentos laicos del Estado uruguayo se potencien como garantía de un Estado imparcial que proteja la pluralidad de ideologías y de creencias que sustentan la libertad y paz social de nuestra República.

5)     Los Francmasones consideramos que el sufrimiento humano no es causado por ningún poder superior al ser humano, sino por los efectos de decisiones tomadas en la organización social. La pobreza, la marginalidad, la falta de trabajo no pueden ser una fatalidad que nos deje insensibles. Por lo tanto anhelan que esa misma organización social, a través de sus instituciones públicas, tomen las iniciativas necesarias para proteger a sus sectores más carenciados, particularmente la población infantil, jugando un rol fuertemente activo en materia de prevención y protección, principalmente en lo referente a alimentación y salud.

6)    La mundialización en curso impone patrones rígidos para las naciones débiles. Esta realidad obliga a los Estados a deberes éticos que están por encima de todo tecnicismo pragmático y a tomar decisiones prudentes y equilibradas. Si bien la soberanía nacional en materia de decisiones estratégicas económicas está cada vez más acotada, no impide que puedan desplegarse iniciativas que intenten proteger hasta el límite de lo posible los activos nacionales, en particular a su gente. No importa cuan difícil y delicada sea una situación, siempre es posible hacer algo cuando existe la sensibilidad y el compromiso moral. Los Francmasones anhelamos que nuestros técnicos y conductores de las áreas económicas puedan desplegar, más allá de las dificultades que no negamos, esa capacidad de iniciativa, que es la que, en definitiva, dará grandeza moral a lo que realicemos. Por otra parte, un Estado democrático al servicio de sus ciudadanos no puede permitir que los poderosos se sientan fuera del alcance de las Leyes de la República y debe tomar todas las precauciones para que dentro de la libertad de iniciativa económica no se perjudique a los sectores más débiles. Todos estos roles que debe cumplir un Estado moderno hablan de un redimensionamiento que no va en el sentido de su tamaño sino de su naturaleza. El Estado no puede pensarse como una empresa, pues su rol es administrar la “res publica”, el interés público, y no privado. Por lo tanto no se trata de achicar ni de agrandar, sino de fortalecer para que cumpla con idoneidad los roles a los que está destinado; y no debilitarlo.

7)     Los Francmasones anhelamos que se continúe - a pesar de los contratiempos - impulsando la integración entre las Patrias de nuestro continente. Sin dejar de explorar otras posibilidades nuestro anhelo es que no se le dé la espalda al proceso de integración regional en el MERCOSUR, el que cuenta con activos muy positivos y de mayor alcance que el de las solas relaciones económicas.

8)    Los Francmasones anhelamos que - más allá de las diferencias lógicas existentes entre diversos enfoques y distintas perspectivas que existen en nuestra sociedad - los uruguayos podamos con tolerancia y fraternidad encontrar el mínimo denominador común que nos posibilite marchar juntos, resguardando la unidad nacional, la integración, la estabilidad y la paz social.

9)     Por último los Francmasones tenemos la esperanza - y contribuiremos a ello desde el silencio laborioso de nuestros Talleres - de que los uruguayos entre todos recuperemos la confianza en nosotros mismos y podamos encontrar los caminos del progreso social que nuestra sociedad se merece, y del cual hemos estado tan orgullosos en el pasado.

 

 

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